<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639</id><updated>2011-08-01T19:28:12.428-07:00</updated><title type='text'>Sinestesia</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-4762979386560421918</id><published>2011-05-16T08:20:00.000-07:00</published><updated>2011-05-16T08:22:52.174-07:00</updated><title type='text'>La Tierra es redonda</title><content type='html'>I. El globo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conciencia de la redondez de la tierra abre nuevas posibilidades  ante el mundo que no termina donde se percibe la línea que dibuja el horizonte. Dice Peter Sloterdijk: “En un amanecer, que duró siglos, fue apareciendo la Tierra como el globo único y real, fundamento de todos los contextos de vida, mientras casi todo lo que hasta entonces valía como cielo acompañante, lleno de sentido, se fue vaciando.”  La navegación permitió a los individuos corroborar que los seres humanos estaban agrupados en la idea de globo terráqueo. Las rutas marítimas fueron modificadas y el fin comercial fue perseguido fuera de las fronteras nacionales. La exploración, el descubrimiento, el conocimiento de los otros fueron auspiciados por una necesidad comercial que iba avanzando con la lentitud con la que se abre paso el oleaje.&lt;br /&gt; Es la conquista de América un ejemplo esclarecedor de la conciencia del globo terráqueo. La instauración de la Colonia, la expansión de España traspasando sus fronteras, el engrandecimiento económico fueron los pilares que sirvieron de soporte al establecimiento de una nueva estructura que traería consigo consecuencias sociales y culturales. Siglos han pasado. La era industrial ha rebasado sus propios lineamientos. Dice Habermas: &lt;br /&gt;Desde la Revolución Industrial en la Inglaterra del siglo XVIII, la modernización de la economía ha seguido la misma secuencia en todos los países. La masa de la población trabajadora, que desde milenios estaba ocupada en la agricultura, se desplaza, en primer lugar; al sector secundario de la industria productora de bienes y, posteriormente, al sector terciario del comercio, el transporte y los servicios. Las sociedades posindustriales, mientras tanto, se caracterizan por la aparición de un cuarto sector basado en el conocimiento, como las industrias de alta tecnología, la sanidad, los bancos o la administración pública, que dependen del flujo de nuevas informaciones y, en última instancia, de la investigación y de la innovación. &lt;br /&gt;Un siglo se ha evaporado, grandes utopías se han extinguido frente a nuestros ojos. El siglo XXI cumple diez años, la concepción del tiempo y del espacio se ha modificado por la revolución tecnológica, estamos inmersos en un sistema económico manejado por empresas transnacionales cuya manera de operar supera a las políticas de un Estado-nación, a eso que denominamos globalización y que los economistas definen como un proceso económico que crea una dependencia entre las economías de los países debido a que se manejan por medio de transnacionales que operan en todos los países creando bienes y servicios a escala mundial. Dice Safranski:&lt;br /&gt;Según una definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la globalización de la economía es aquel proceso  por el que los mercados y la producción en los diversos países entran cada vez más en una dependencia recíproca a causa de un comercio transnacional con bienes, servicios, fuerzas de trabajo y el movimiento del capital y la tecnología. Con la globalización triunfa un capitalismo que, tras el derrumbamiento del bloque oriental, se ha convertido en el modelo único que domina la economía. &lt;br /&gt;Modelo económico que se instala en las ciudad globales, como Nueva York, París, Londres, Berlín, Tokio; y en las llamadas “ciudades emergentes”, como Sao Paulo o México donde efectivamente, la demanda económica es equiparable con cualquier ciudad del mundo pero la brecha que abre el poder adquisitivo es más palpable, la miseria se instala una calle a la derecha del edificio que alberga una de las sucursales más grandes del sistema global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Los tiempos hipermodernos&lt;br /&gt;La modernidad es una palabra en busca de su significado: &lt;br /&gt;¿es una idea, un espejismo o un momento de la historia? &lt;br /&gt;¿Somos hijos de la modernidad o ella es nuestra creación? &lt;br /&gt;Nadie lo sabe a ciencia cierta. &lt;br /&gt;Poco importa: la seguimos, la perseguimos.&lt;br /&gt;Octavio Paz. La búsqueda del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en el siglo XIX la revolución industrial abre la posibilidad de pasar del método de producción artesanal a la manufactura se gesta el inicio de un cambio de vida en la cotidianidad de los individuos. La génesis de la sociedad de consumo está marcada por el confort, el bienestar que generan los productos y servicios que facilitan la existencia. Gilles Lipovetsky, teórico francés centrado en el mundo contemporáneo, explica las tres fases por las que hasta el momento ha pasado el capitalismo. La primera comenzó alrededor de 1880 y terminó con la segunda guerra mundial por el despegue de la economía y debido a la velocidad de los transportes que hizo posible un intercambio comercial a mayor escala. La industria automovilística revolucionó la vida de los individuos y la organización empresarial, los precios se reducen y uno de los preceptos económicos esenciales es la ley de la oferta y la demanda. Dice Lipovetsky: “El capitalismo de consumo no nació automáticamente con las técnicas industriales capaces de producir mercancías estandarizadas en grandes series. Es también una construcción cultural y social que requirió por igual la «educación» de los consumidores y el espíritu visionario de los empresarios creativos, la mano «visible de los directivos».”  Es en esta fase donde aparecen empresas que fundaron marcas que existen hasta el día de hoy: Coca-Cola, American Tobaco, Procter &amp; Gamble, Kodak, Heinz, Quaker Oats y Campbell Soup, paulatinamente, la relación vendedor-cliente se sustituye por la de marca-cliente. La publicidad, el mago de la modernidad, será quien construya el puente para que las marcas entren a los hogares. &lt;br /&gt;La segunda etapa se caracteriza por la consolidación de la industria: esa avalancha vertiginosa a gran escala, donde los métodos de gestión se perfeccionaron, el trabajo se organiza, se redistribuye, se hace posible la rotación rápida de la mercancía,  el concepto de supermercado, de hipermercado donde se trata de rebajar al máximo los costos con la finalidad de atraer más clientes. “En el curso de esta fase se construye, hablando propiamente, la «sociedad de consumo de masas» como proyecto de sociedad y fin supremo de las sociedades occidentales.”  Esta segunda fase se vuelve más cuantitativa que cualitativa, busca el equipamiento de los hogares para ser más modernos. El mercado es parte ya de la vida cotidiana, la sociedad de consumo está establecida al tiempo que avanza a una imparable creación de necesidades que implicará más consumo cada vez. Tiempos posmodernos.&lt;br /&gt;Cuando las necesidades han sido cubiertas el cambio radica en la apuesta que hacen las empresas por hacer que sus productos se consuman pero de manera personalizada. Y llegamos a la tercera fase en la que Lipovetsky habla de una sociedad del hiperconsumo; si en la primera mitad del siglo XX se fueron instaurando los bienes y servicios “necesarios” para la comodidad del ser humano, poco a poco, estas necesidades se establecen como básicas y pasamos a un siguiente nivel en el que el individuo busca cómo llenar sus espacios de ocio y hacerlos únicos.&lt;br /&gt;Nace un homo consumericus de tercer tipo, una especie de turboconsumidor desatado, móvil y flexible, liberado en buena medida de las antiguas culturas de clase, con gustos y adquisiciones previsibles. Del consumidor sometido a las coerciones sociales del standing se ha pasado al hiperconsumidor al acecho de experiencias emocionales y de mayor bienestar (mieux-être), de calidad de vida y de salud, de marcas y de autenticidad, de inmediatez y de comunicación. El consumo privatizado ha tomado el relevo del consumo honorífico en un sistema en el que el comprador está cada vez más informado y es cada vez más infiel, reflexivo y «estético» &lt;br /&gt;En esta nueva manera de ofrecer los productos, los individuos que tienen acceso a consumir, están también ante una gama de posibilidades que les permiten reinventarse y por lo tanto, el consumo se vincula a lo emocional: cambiar el estilo de vida, la apariencia, los objetos que te hacen ser de determinada manera. Para cualquier edad la mercadotecnia está preparada para entrar en la competencia constante de captar sujetos con deseos aparentemente inagotables. El consumo ha penetrado todas las relaciones humanas, familiares, espirituales, religiosas, políticas porque nada escapa a la  mercadotecnia. La sociedad del hiperconsumo busca una felicidad paradójica que radica en que el consumo es una necesidad humana que  ha ido en aumento conforme los avances de la ciencia, la tecnología, la civilización; por otro lado, nos hemos saturado de consumo, el hombre ya no se encuentra a sí mismo si no se rodea de cosas externas. La fase tres, la hipermodernidad según Lipovetsky, se caracteriza por la paradoja de tener entre las ofertas de las empresas transnacionales una serie de productos estandarizados impulsados por la publicidad que incita a consumir de una manera seductora, atractiva, irresistible. Pero consumir en la era del hiperconsumo, no es sólo cuestión de manifestar signos externos sino de crear una estética propia: comprar productos estandarizados por un lado, pero reinterpretados de manera individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. La estandarización de la cultura&lt;br /&gt;La oferta se multiplica como si estuviéramos rodeados de espejos. Wall Stret, Microsoft, CNN, Hollywood, MTV, Walt Disney, Coca Cola, Nike, Marlboro, Macdonald’s, Starbucks, Madonna, navegar por la red, chatear por el Iphone…  ¿Hay una felicidad en la medida en que se alcanza el consumo de estos productos? ¿Están condenados todos aquellos que ni siquiera los conocen, y en algunos casos, jamás han oído hablar de ellos? ¿Es posible la homogeneización en culturas tan diversas? ¿Qué modificación sufrirán las relaciones humanas si entre ellas hay una pantalla de cristal? Las propuestas lanzadas por la publicidad de las empresas, los productos, las imágenes, la comida, la forma de vida tienden a la unificación, pero operan de maneras distintas de acuerdo a los rasgos culturales identitarios. Podemos generalizar y tener temor de ser alienados pero basta dar un vistazo a lo que nos rodea para percibir la heterogeneidad. Lo local y lo global se encuentran constantemente: se contraponen, se funden, se olvidan, se nombran, se dividen, se complementan. Quizá la utopía global sea esa estandarización cultural que se identifica con las marcas, los programas televisivos, la tecnología, las redes sociales, el cine, la cultura de lo inmediato. Sí, podemos observarlo nosotros mismos, pero también debemos ser conscientes de que las miserias no se han ido, hay una población mundial que se preocupa por alimentarse cada día, y que poco entiende de las consecuencias globales; mientras que los otros siguen existiendo aunque todos tengan una Mac, beban Coca-Cola o vean la última película de Paramount pictures. De nada sirve que las quimeras de nuestra civilización estén encarnadas en las empresas globales, la bola de nieve se ha ensanchado, nos ha alcanzado, es irrefrenable. Sin embargo, las relaciones comerciales no crecen proporcionales a las relaciones políticas, sociales y culturales. De Estados Unidos a Europa, de Europa a América Latina, viceversa, la americanización del mundo, la latinización de Estados Unidos, el modelo de la Unión Europea, mientras que el desconocimiento por el otro se presenta en un made in China, o en el temor a lo desconocido, a las ideologías irreconciliables que restan importancia a que las mismas marcas recorran la esfera terrestre casi de punta a punta. De acuerdo con García Canclini, hay diversas formas de abordar la multiculturalidad, no se trata sólo de oponer una diferencia con la otra sino de deslizar las diferencias dentro de otras. No se puede reducir una situación tan compleja al mestizaje y a las hibridaciones puesto que todo individuo puede abordarse a sí mismo desde más de un lugar: cada cultura viene de un proceso de fusión con otras tantas y así sucesivamente durante la historia de la humanidad. La globalización es un proceso abierto en el que no es posible simplificar lo global a lo homogéneo ni lo local a lo diferente. Dice García Canclini: “Más allá de las narrativas fáciles de homogeneización absoluta y la resistencia de lo local, la globalización nos confronta con la posibilidad de aprehender fragmentos, nunca la totalidad, de otras culturas, y reelaborar lo que veníamos imaginando como propio en interacciones y acuerdos con otros, nunca con todos.”  Estamos aquí, todos en el globo, respirando el mismo aire amenazado por la contaminación, de un país, de otro, de un continente, dispersados desde la torre de Babel, y sin embargo, tan humanos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-4762979386560421918?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/4762979386560421918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=4762979386560421918' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/4762979386560421918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/4762979386560421918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2011/05/la-tierra-es-redonda.html' title='La Tierra es redonda'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-7980031698972871657</id><published>2011-05-16T08:18:00.001-07:00</published><updated>2011-05-16T08:19:41.652-07:00</updated><title type='text'>HOTEL MEGALÓPOLIS Guillermo Fadanelli, Hotel DF, Mondadori, México, 2010</title><content type='html'>Rocío Martínez Velázquez&lt;br /&gt;¿Qué pecado has cometido para nacer, &lt;br /&gt;qué crimen para existir?&lt;br /&gt;Tu dolor, como tu destino, carece de motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cioran&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad ha sido un tema frecuente en la literatura, en un principio como escenario para enmarcar los actos de los personajes y, más recientemente, como auténtica protagonista de sus historias. A diferencia de la dicotomía suscitada en el siglo XIX y parte del XX, donde lo urbano se contraponía esencialmente a lo rural, en el siglo XXI deja de ser primordial señalar y relatar las diferencias entre el campo y la ciudad y la urbe se convierte en el centro donde convergen lo local y lo global. En la era de la globlalización, las ciudades se han convertido en megalópolis, en opinión de teóricos como García Canclini o Sassia Sasken, éstas se distinguen porque a) poseen organismos de gestión, investigación y consultoría; b) son escenarios de la mezcla multicultural de sus habitantes; c) buscan acentuar el prestigio de sus concentraciones artísticas y científicas; y d) tienen un alto porcentaje de turismo internacional. Las ciudades globales se caracterizan también por un movimiento vertiginoso que hace de sus individuos seres que viven envueltos en una avalancha irrefrenable, donde la heterogeneidad es tan perceptible como el aire contaminado: “De todo ello, emerge una imagen de la ciudad opuesta al estatismo, cuya unidad ya no puede interpretarse en términos de homogeneidad o cohesión porque la procura la circulación, y una forma, vinculada siempre al movimiento, que solo puede explorarse recorriendo sus diferentes estratos de tiempo y la diversa heterogeneidad de sus espacios.”  Las ciudades que no son del primer mundo pero que también comparten características de ciudad global, han sido denominadas “ciudades emergentes”, entre las que destaca la Ciudad de México:&lt;br /&gt;Si hasta hace pocas décadas las imágenes emblemáticas de las megalópolis eran las chimeneas y los barrios obreros, hoy son los enormes carteles de publicidad transnacional que saturan hasta la contaminación visual todas las vías rápidas y los monumentos arquitectónicos posmodernos, esos altos edificios corporativos, de vidrio reflejante, que en la ciudad de México están cambiando el paisaje en el Paseo de la Reforma, Polanco, Santa Fe y el extremo sur de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Además de contar con los requerimientos que la convierten en una ciudad global, la ciudad de México presenta características locales que la retratan como un lugar dominado por los contrastes, lo cual la han convertido —desde la aparición de Casi el paraíso, de Luis Spota (1956) y La región más transparente, de Carlos Fuentes (1958)— en material idóneo para muchos escritores. La vida de México, como país, principalmente en términos culturales, se encuentra centralizada en la capital, el De Efe, como la llaman los habitantes. De manera que, si antes la novela rural era fundamental para retratar un discurso nacionalista, desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días su interés se ha condensado en ser, en opinión de muchos, la ciudad más grande del mundo. &lt;br /&gt;En su libro dedicado a la narrativa mexicana escrita entre 1962 y 1987, John Brushwood señala cómo las novelas mexicanas se apropiaron de la ciudad de una forma muy particular, desde los textos que la conciben como un monstruo que devora a sus habitantes hasta otras que la visualizan como el lugar donde se pueden buscar las oportunidades (en contraposición al medio rural), o que la retratan como un sitio que, por su magnitud, se ha dividido en pequeñas colonias y barrios donde los personajes viven una localidad no propia de una ciudad, sino de un segmento de ella, en contraste con la gran ciudad de, por ejemplo, La región más transparente. Otras novelas dejan de centrarse en la ciudad y la utilizan como hilo conductor para desentrañar la personalidad o las historias de los personajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, podemos afirmar que la novela mexicana desde 1967 hasta 1982 se desarrolla siguiendo dos ejes de tensión: uno de contexto, entre la amenaza de una realidad que cambia muy rápidamente y la tendencia a asir lo conocido; otro de expresión, entre la narrativa como puro placer (o como juego) y la narrativa como significante de una realidad extratextual y reconocible. Evidentemente, los ejes se cruzan ya que la realidad reconocible corresponde a lo conocido que la novela quisiera asir.  &lt;br /&gt;Herederas de esta tradición, las novelas de Guillermo Fadanelli retratan ese mundo urbano fragmentado que acentúa la visión particular de los individuos acerca de “su ciudad”: "Para mí, la literatura y el pensamiento tienen que ver con el paseo y el caminar. Camino mucho y tengo que reconocer que la Ciudad de México ha sido la columna vertebral de mi literatura”  , ha declarado el escritor. Para él, la actividad literaria parte de una experiencia vital que muchas veces se vincula al sufrimiento, a la desgracia. Todo en el individuo es material de creación, aunque después se reconstruya en la ficción y se distancie de los sucesos reales.&lt;br /&gt;Su más reciente novela, Hotel DF (Mondadori, 2010), se desarrolla en un hotel del centro histórico de la ciudad de México. El concepto mismo de hotel nos remite a lo transitorio, lo efímero, lo desconocido, pero también a la libertad de transcurrir en un espacio temporal que empieza con el check in y terminará con el check out. “(…) Si no desea escribir la fecha de salida, no lo haga, estoy acostumbrado, saben cuándo entran pero no cuándo salen. Se sienten en casa” (pág. 78). Ni pasado ni futuro: sólo el presente de cada personaje mientras sus destinos se cruzan de una u otra manera.&lt;br /&gt;El Hotel DF está ubicado en la calle Isabel la católica, en el centro histórico. En la pared del lobby hay un cuadro de la reina Isabel, un punto de referencia para fijar la mirada en medio del constante ajetreo, una pintura anónima que parece ser reverenciada por todo aquel que traspasa sus puertas. Mientras unos inquilinos se marchan, otros llegan, y así al infinito. En el hotel no cesa el movimiento, podríamos compararlo con una síntesis de la vida: nacer, crecer, reproducirse (o no) y morir para dejar espacio a los que repetirán el ciclo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un experto no reconocería en este cuadro ningún valor, pero los huéspedes, el recepcionista y los trabajadores la observamos respetuosos, como si transitáramos por los pasillos de un museo y tuviéramos la obligación de detenernos para hacer una reverencia a la santísima. Desde mi asiento en la mesa del comedor y frente a mí un plato vacío observo a través de los amplios ventanales a quienes entran o abandonan el hotel. La Reina está ansiosa de nuevos vasallos y, tal como veo las cosas, nadie va a defraudarla (pág. 72).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de vista en la novela corresponde a un narrador homodiegético, un individuo que ha cumplido ya cuarenta años y, en retrospectiva, piensa que su vida no es lo que hubiera deseado. Periodista de profesión, escritor frustrado a quien irónicamente llaman El artista (un artista que no ha creado nada), se dedica a escribir artículos pero, más que crear algo nuevo en el papel, es un observador severo, riguroso, áspero, al evaluarse a sí mismo y a los otros: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodismo no me permitirá las ridiculeces que se toleran en la literatura. Así me veo: como un hombre sin temas deseando regresar al vientre de mi madre, qué definición tan exacta y, al mismo tiempo, ¡cuánta cobardía en un solo ser! Si tuviera que definirme no tendría que darle más vueltas al asunto: soy un hombre carente de temas importantes, un ser humano sin temas (pág. 10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su vida personal, se perfila como un ser incapaz de comprometerse sentimentalmente, renuncia a la idea de la descendencia y al amor. Nada lo excita excepto la idea de tener relaciones sexuales con el mayor número posible de mujeres. El paso del tiempo le carcome las entrañas y, en la nostalgia del pasado, reafirma su desprecio por la sociedad contemporánea: “Hace más de 30 años paseaba por esta misma calle, 5 de Mayo, al lado de mi padre, pero tengo la impresión de que entonces las personas se comportaban de un modo distinto y no lucían este semblante de ovejas recién trasquiladas tan común en el siglo XXI” (pág. 19). Individuos que deambulan por las grandes ciudades, dominados por la desconfianza, el egoísmo, la desintegración social y una búsqueda alejada de una ética tradicional. Su único objetivo: la supervivencia en medio de un paisaje urbano contaminado, desigual, inabarcable.&lt;br /&gt;En su discurso, el narrador establece un juego con el lector a través del tiempo narrativo. La voz se expresa en un futuro inmediato, adelanta hechos para luego referirse al presente narrativo y continuar con las historias de los otros y de él mismo, lo que le recuerda al lector que está en un mundo de ficción: “(…)Antes de que esta conversación llegue a darse, Laura atraviesa la muchedumbre que se mueve en torno a la Farmacia París en la esquina de 5 de febrero y República de El Salvador (…)” (pág. 37). La soledad en la que vive cotidianamente el narrador, lo impulsa a querer gastar 5 mil pesos que lleva en los bolsillos en un hotel de la calle Isabel la católica; vivir como huésped es, en este sentido, una mejor opción. &lt;br /&gt;Todos los personajes convergen en ese hotel, un lugar transitorio por definición, donde sólo se cuenta con la compañía de desconocidos. Sus diferentes historias, personalidades, perspectivas de la vida se cruzan en el lobby. Ahí todos habrán de encontrarse: Frank el Artista Henestrosa y narrador de la historia; su colega periodista (o su rival), el Boomerang Riaño, amigo del mafioso apodado el Nairobi, que controla todos los negocios ilícitos del centro, amparado por un personaje misterioso al que pocos han visto: la Señora, un hombre que controla uno de los barrios más peligrosos de la Ciudad de México, Tepito; el alemán Stefan Wimer, quien termina haciéndose amigo del Nairobi; Laura Gibellini, la española hacia la que el narrador se siente atraído; Roberto Davison, un actor fracasado cuyo currículum está lleno de comerciales en ropa interior, trajes a la medida, y peor aún, doctores o dentistas con papeles secundarios en los anuncios televisivos; Gloria Manson, su mujer, modelo de pasarela poco famosa siempre dispuesta a los más extravagantes acercamientos sexuales; el artista visual, Gabriel Sandler, un niño bien de Polanco cuya rebeldía se expresa a través de su condición de artista (y que permite al autor burlarse, una vez más de este concepto), y que se hospeda en el hotel impulsado por su necesidad de huir de su familia; y, por último, su prima Sofía, que está enamorada de él y le profesa una admiración casi religiosa. De la más diversa índole, todos tienen una razón para estar hospedados en el Hotel Isabel.&lt;br /&gt;El autor teje las diferencias particulares de los personajes a partir de un territorio común: su voluntad de “estar de paso”. Diferencias idiolectales del español se reflejan en Laura Gibellini, española de nacionalidad; en los integrantes de un grupo de rock argentino, y también en las diferencias lingüísticas de los mexicanos de acuerdo al “barrio” al que pertenecen: Polanco, la del Valle, el Centro o Tepito, zonas habitadas por clases sociales distintas. El DF, una ciudad en la que predomina la heterogeneidad exacerbada por las desigualdades socioeconómicas y culturales aledaña a la propuesta homogeneizadora de la industria cultural globalizada. Pero el habla coloquial no sólo remite a la clase social, sino también a la personalidad y las acciones de cada personaje. La violencia se expresa a través de un determinado léxico: “−No chingues, pinche güero, ¿cómo no voy a conocer África?, el apodo me lo puso algún hijo de puta que ni siquiera sabía si Nairobi era una ciudad o una selva, para ese cabrón Nairobi significaba negro culero pateado en el culo, nada más, no te hagas ilusiones” (pág. 61). Entre las consecuencias del abismo entre ricos y pobres, cada vez más profundo, está el crimen organizado, los secuestros, robos, homicidios, la venta de drogas que afectan a todos los habitantes de la megalópolis y los condicionan en la toma de decisiones cotidianas.&lt;br /&gt;Mientras el narrador cuenta su relato, se percata de todos los hombres y mujeres que de alguna manera la sociedad ha olvidado. El protagonista los menciona: el recepcionista, la mucama, el transeúnte, todos tienen un discurso y desean ser escuchados, aunque difícilmente encuentran receptor. La atmósfera de mediocridad se reafirma e invade el texto hasta el mínimo detalle; los personajes que son invisibles a los demás, no destacan de la multitud que habita en las ciudades globales y, sin embargo, el desencanto de la indiferencia del mundo los convierte en seres perversos, carentes de esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras son comprensibles para todos los oídos, incluso para la mesera que en ese momento se encuentra otra vez con ellos sirviendo unos chiles rellenos en caldo de jitomate, “qué buen español habla este güerito”, se entromete ella, una Flora más, una mucama que por el momento es mesera mientras espera ser secretaria, una futura secretaria que no pierde detalle de la conducta del cliente forastero (pág. 61).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de los personajes principales giran todos los seres con aspiraciones mediocres gracias a los cuales la ciudad camina pero cuyo reconocimiento es prácticamente nulo. La globalización los deja fuera, sólo el poder domina el mundo; sin embargo, ellos son el motor de una urbe, y es en la novela, donde el autor permite la libre expresión de sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extranjeros en la Ciudad de México: un alemán, huésped del hotel camina tranquilmente por las calles. Por sus rasgos físicos se hace objeto de todas las miradas. En el centro de la ciudad, los mexicanos en su mayoría son bajos de estatura y morenos, la melena rubia se distingue desde la distancia. El narrador entonces reflexiona sobre la cuestión identitaria de una manera breve pero profunda; así se percata de cómo la nacionalidad sigue siendo, en el siglo XXI, un pretexto para etiquetar a los individuos: “Yo esperaría que en futuro los seres humanos dejarían de ser reconocidos o clasificados por su nacionalidad, pero en los albores del siglo XXI la barbarie no se ha extirpado ni remotamente y para cuestiones prácticas Stefan Wimer, el rubio desgarbado que me ha servido de inspiración para abordar el Hotel Isabel, es un ciudadano alemán (pág. 24). Los discursos nacionalistas que tanto mal causaron en el siglo pasado siguen vigentes en una sociedad estratificada —como es el caso de la mexicana—, donde a través de los extranjeros, de los otros, se acentúan los prejuicios que predominan entre los habitantes. Desde la perspectiva de un extranjero, el DF adquiere un tinte diferente. El alemán, Stefan Wimer, encuentra un refugio allí, en el encanto de lo exótico, pero también le gusta sentirse, verse diferente porque en su país es tan invisible como los retratos de los otros personajes inmersos en la narración. Pero Gabriel Sandler también es parte de los otros, los que no pertenecen a esa zona de la ciudad y la observan con la curiosidad de lo desconocido, pues a pesar de ser mexicanos la realidad experimentada por ellos ha sido otra. &lt;br /&gt;¿Cuántos desayunos continentales podrían ser cubiertos con esos siete millones? Una suma semejante podría servir para invitar a tomar café y pan con mantequilla a toda la población de Chipre, incluidos los turcos, quienes no aceptarían un café de mala calidad. O todos los colimenses que no cuentan con una sola librería respetable en su estado. ¿Y qué decir de las poblaciones más pobres en el sureste de México? Podrían comprar armas y perros exploradores. ¿Estas comunidades desearían café y pan con mantequilla a la cuenta del verdadero y único artista Sandler? Claro que sí, se responde a sí mismo (pág. 32). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La globalización y su propuesta homogeneizadora no alcanzan las arterias del DF, pues la heterogeneidad existente dentro de un país como México hace que de un lugar a otro del país haya contrastes, una gran diversidad. Sin salir de la ciudad de México, se descubre que cada barrio adquiere un matiz propio y un modo de operar particular. El Hotel Isabel está en el corazón de la ciudad, el Centro que el autor describe como un lugar de intercambio constante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Centro acuden los oriundos empujados por una fuerza centrípeta, van lo mismo a una cantina que a comprar una computadora en partes, es una tradición imposible de corromper: descuartizar para más adelante vender en partes, el negocio en plena calle, robar, ofrecer, intercambiar y después encerrarse en una guarida a roer la presa, adaptar el nuevo disco duro, probar las refacciones de segunda clase, una ciudad que no es la de Gabriel Sandler se imaginaba sino otra que respira bajo una coraza de armadillo. Embarga al chico una sensación emocionante, ser un extranjero en su tierra, sí, estar en oriente sin haber dado más que unos pocos pasos, la orfandad repentina que nutrirá su siguiente gran obra: es un afortunado, sin duda. (pág. 66-67).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los individuos del Hotel Isabel tiene una visión particular de la ciudad en relación directa con su procedencia, su historia de vida y sus motivos para estar ahí hospedados: “La ciudad de su experiencia se halla cercada por límites precisos y él observa sus fronteras, impasible y lejano, a la manera del capitán que saborea su puro recargado en la baranda de una embarcación en medio del mar” (pág. 99). La Ciudad de México es una ciudad donde convergen especialmente lo local y lo global. El paisaje urbano se compone de altos edificios, grandes avenidas, vías rápidas, centros comerciales, bares, hoteles y restaurantes de cadenas transnacionales. Hay también un patrimonio histórico producto de su pasado prehispánico y de la época colonial conviviendo con la modernidad. Entre tantas calles se van formando los laberintos de los que en ocasiones es imposible encontrar la salidad. El Hotel se construye en medio de estos laberintos: fuera y dentro de sus puertas existe un misterio que corresponde al lector descifrar. Todo individuo puede registrarse como huésped, si no es que ya lo ha sido.&lt;br /&gt;A los personajes, la suerte los ha abandonado y la vida en una ciudad donde las calles pueden devorarte hace de ellos unos supervivientes. El caos es lo cotidiano mientras el olvido es la única solución para poder existir. En palabras del Boomerang: “Pinche y puta ciudad, todo se lo traga, todo lo vuelve mierda, me hubiera quedado en Córdova y sería presidente municipal” (pág. 108). Los lugares multitudinarios condenan a la invisibilidad a quienes los habitan. Puntos imperceptibles desde un avión donde lo único que se percibe de la ciudad de México es su magnitud, la sensación de un sitio inabarcable donde cualquiera puede perderse.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;BRUSHWOOD, John, La novela mexicana (1967-1982), México, Grijalbo, 1985.&lt;br /&gt;GARCÍA CANCLINI, Néstor, La globalización imaginada, México, Paidós, 1999.&lt;br /&gt;FADANELLI, Guillermo, Hotel DF, México, Mondadori, 2010.&lt;br /&gt;__________________ (2004, 31 de marzo). Ramos, Manuel “Guillermo Fadanelli retrata la ciudad como destino trágico”. El país. Obtenida en la Red mundial el 1 de diciembre de 2010 &lt;http://www.elpais.com/articulo/cultura/Guillermo/Fadanelli/retrata/ciudad/destino/tragico/elpepicul/20040331elpepicul_3/Tes&gt;&lt;br /&gt;MATAS Pons, Álex, La ciudad y su trama. Literatura, modernidad y crítica de la cultura, Madrid, Lengua de Trapo, 2010.&lt;br /&gt;SASSEN, Saskia, Los espectros de la globalización, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2003.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-7980031698972871657?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/7980031698972871657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=7980031698972871657' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/7980031698972871657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/7980031698972871657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2011/05/hotel-megalopolis-guillermo-fadanelli_16.html' title='HOTEL MEGALÓPOLIS Guillermo Fadanelli, Hotel DF, Mondadori, México, 2010'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-5012626091431812942</id><published>2011-05-16T08:18:00.000-07:00</published><updated>2011-05-16T08:19:40.926-07:00</updated><title type='text'>HOTEL MEGALÓPOLIS Guillermo Fadanelli, Hotel DF, Mondadori, México, 2010</title><content type='html'>Rocío Martínez Velázquez&lt;br /&gt;¿Qué pecado has cometido para nacer, &lt;br /&gt;qué crimen para existir?&lt;br /&gt;Tu dolor, como tu destino, carece de motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cioran&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciudad ha sido un tema frecuente en la literatura, en un principio como escenario para enmarcar los actos de los personajes y, más recientemente, como auténtica protagonista de sus historias. A diferencia de la dicotomía suscitada en el siglo XIX y parte del XX, donde lo urbano se contraponía esencialmente a lo rural, en el siglo XXI deja de ser primordial señalar y relatar las diferencias entre el campo y la ciudad y la urbe se convierte en el centro donde convergen lo local y lo global. En la era de la globlalización, las ciudades se han convertido en megalópolis, en opinión de teóricos como García Canclini o Sassia Sasken, éstas se distinguen porque a) poseen organismos de gestión, investigación y consultoría; b) son escenarios de la mezcla multicultural de sus habitantes; c) buscan acentuar el prestigio de sus concentraciones artísticas y científicas; y d) tienen un alto porcentaje de turismo internacional. Las ciudades globales se caracterizan también por un movimiento vertiginoso que hace de sus individuos seres que viven envueltos en una avalancha irrefrenable, donde la heterogeneidad es tan perceptible como el aire contaminado: “De todo ello, emerge una imagen de la ciudad opuesta al estatismo, cuya unidad ya no puede interpretarse en términos de homogeneidad o cohesión porque la procura la circulación, y una forma, vinculada siempre al movimiento, que solo puede explorarse recorriendo sus diferentes estratos de tiempo y la diversa heterogeneidad de sus espacios.”  Las ciudades que no son del primer mundo pero que también comparten características de ciudad global, han sido denominadas “ciudades emergentes”, entre las que destaca la Ciudad de México:&lt;br /&gt;Si hasta hace pocas décadas las imágenes emblemáticas de las megalópolis eran las chimeneas y los barrios obreros, hoy son los enormes carteles de publicidad transnacional que saturan hasta la contaminación visual todas las vías rápidas y los monumentos arquitectónicos posmodernos, esos altos edificios corporativos, de vidrio reflejante, que en la ciudad de México están cambiando el paisaje en el Paseo de la Reforma, Polanco, Santa Fe y el extremo sur de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Además de contar con los requerimientos que la convierten en una ciudad global, la ciudad de México presenta características locales que la retratan como un lugar dominado por los contrastes, lo cual la han convertido —desde la aparición de Casi el paraíso, de Luis Spota (1956) y La región más transparente, de Carlos Fuentes (1958)— en material idóneo para muchos escritores. La vida de México, como país, principalmente en términos culturales, se encuentra centralizada en la capital, el De Efe, como la llaman los habitantes. De manera que, si antes la novela rural era fundamental para retratar un discurso nacionalista, desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días su interés se ha condensado en ser, en opinión de muchos, la ciudad más grande del mundo. &lt;br /&gt;En su libro dedicado a la narrativa mexicana escrita entre 1962 y 1987, John Brushwood señala cómo las novelas mexicanas se apropiaron de la ciudad de una forma muy particular, desde los textos que la conciben como un monstruo que devora a sus habitantes hasta otras que la visualizan como el lugar donde se pueden buscar las oportunidades (en contraposición al medio rural), o que la retratan como un sitio que, por su magnitud, se ha dividido en pequeñas colonias y barrios donde los personajes viven una localidad no propia de una ciudad, sino de un segmento de ella, en contraste con la gran ciudad de, por ejemplo, La región más transparente. Otras novelas dejan de centrarse en la ciudad y la utilizan como hilo conductor para desentrañar la personalidad o las historias de los personajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, podemos afirmar que la novela mexicana desde 1967 hasta 1982 se desarrolla siguiendo dos ejes de tensión: uno de contexto, entre la amenaza de una realidad que cambia muy rápidamente y la tendencia a asir lo conocido; otro de expresión, entre la narrativa como puro placer (o como juego) y la narrativa como significante de una realidad extratextual y reconocible. Evidentemente, los ejes se cruzan ya que la realidad reconocible corresponde a lo conocido que la novela quisiera asir.  &lt;br /&gt;Herederas de esta tradición, las novelas de Guillermo Fadanelli retratan ese mundo urbano fragmentado que acentúa la visión particular de los individuos acerca de “su ciudad”: "Para mí, la literatura y el pensamiento tienen que ver con el paseo y el caminar. Camino mucho y tengo que reconocer que la Ciudad de México ha sido la columna vertebral de mi literatura”  , ha declarado el escritor. Para él, la actividad literaria parte de una experiencia vital que muchas veces se vincula al sufrimiento, a la desgracia. Todo en el individuo es material de creación, aunque después se reconstruya en la ficción y se distancie de los sucesos reales.&lt;br /&gt;Su más reciente novela, Hotel DF (Mondadori, 2010), se desarrolla en un hotel del centro histórico de la ciudad de México. El concepto mismo de hotel nos remite a lo transitorio, lo efímero, lo desconocido, pero también a la libertad de transcurrir en un espacio temporal que empieza con el check in y terminará con el check out. “(…) Si no desea escribir la fecha de salida, no lo haga, estoy acostumbrado, saben cuándo entran pero no cuándo salen. Se sienten en casa” (pág. 78). Ni pasado ni futuro: sólo el presente de cada personaje mientras sus destinos se cruzan de una u otra manera.&lt;br /&gt;El Hotel DF está ubicado en la calle Isabel la católica, en el centro histórico. En la pared del lobby hay un cuadro de la reina Isabel, un punto de referencia para fijar la mirada en medio del constante ajetreo, una pintura anónima que parece ser reverenciada por todo aquel que traspasa sus puertas. Mientras unos inquilinos se marchan, otros llegan, y así al infinito. En el hotel no cesa el movimiento, podríamos compararlo con una síntesis de la vida: nacer, crecer, reproducirse (o no) y morir para dejar espacio a los que repetirán el ciclo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un experto no reconocería en este cuadro ningún valor, pero los huéspedes, el recepcionista y los trabajadores la observamos respetuosos, como si transitáramos por los pasillos de un museo y tuviéramos la obligación de detenernos para hacer una reverencia a la santísima. Desde mi asiento en la mesa del comedor y frente a mí un plato vacío observo a través de los amplios ventanales a quienes entran o abandonan el hotel. La Reina está ansiosa de nuevos vasallos y, tal como veo las cosas, nadie va a defraudarla (pág. 72).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de vista en la novela corresponde a un narrador homodiegético, un individuo que ha cumplido ya cuarenta años y, en retrospectiva, piensa que su vida no es lo que hubiera deseado. Periodista de profesión, escritor frustrado a quien irónicamente llaman El artista (un artista que no ha creado nada), se dedica a escribir artículos pero, más que crear algo nuevo en el papel, es un observador severo, riguroso, áspero, al evaluarse a sí mismo y a los otros: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodismo no me permitirá las ridiculeces que se toleran en la literatura. Así me veo: como un hombre sin temas deseando regresar al vientre de mi madre, qué definición tan exacta y, al mismo tiempo, ¡cuánta cobardía en un solo ser! Si tuviera que definirme no tendría que darle más vueltas al asunto: soy un hombre carente de temas importantes, un ser humano sin temas (pág. 10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su vida personal, se perfila como un ser incapaz de comprometerse sentimentalmente, renuncia a la idea de la descendencia y al amor. Nada lo excita excepto la idea de tener relaciones sexuales con el mayor número posible de mujeres. El paso del tiempo le carcome las entrañas y, en la nostalgia del pasado, reafirma su desprecio por la sociedad contemporánea: “Hace más de 30 años paseaba por esta misma calle, 5 de Mayo, al lado de mi padre, pero tengo la impresión de que entonces las personas se comportaban de un modo distinto y no lucían este semblante de ovejas recién trasquiladas tan común en el siglo XXI” (pág. 19). Individuos que deambulan por las grandes ciudades, dominados por la desconfianza, el egoísmo, la desintegración social y una búsqueda alejada de una ética tradicional. Su único objetivo: la supervivencia en medio de un paisaje urbano contaminado, desigual, inabarcable.&lt;br /&gt;En su discurso, el narrador establece un juego con el lector a través del tiempo narrativo. La voz se expresa en un futuro inmediato, adelanta hechos para luego referirse al presente narrativo y continuar con las historias de los otros y de él mismo, lo que le recuerda al lector que está en un mundo de ficción: “(…)Antes de que esta conversación llegue a darse, Laura atraviesa la muchedumbre que se mueve en torno a la Farmacia París en la esquina de 5 de febrero y República de El Salvador (…)” (pág. 37). La soledad en la que vive cotidianamente el narrador, lo impulsa a querer gastar 5 mil pesos que lleva en los bolsillos en un hotel de la calle Isabel la católica; vivir como huésped es, en este sentido, una mejor opción. &lt;br /&gt;Todos los personajes convergen en ese hotel, un lugar transitorio por definición, donde sólo se cuenta con la compañía de desconocidos. Sus diferentes historias, personalidades, perspectivas de la vida se cruzan en el lobby. Ahí todos habrán de encontrarse: Frank el Artista Henestrosa y narrador de la historia; su colega periodista (o su rival), el Boomerang Riaño, amigo del mafioso apodado el Nairobi, que controla todos los negocios ilícitos del centro, amparado por un personaje misterioso al que pocos han visto: la Señora, un hombre que controla uno de los barrios más peligrosos de la Ciudad de México, Tepito; el alemán Stefan Wimer, quien termina haciéndose amigo del Nairobi; Laura Gibellini, la española hacia la que el narrador se siente atraído; Roberto Davison, un actor fracasado cuyo currículum está lleno de comerciales en ropa interior, trajes a la medida, y peor aún, doctores o dentistas con papeles secundarios en los anuncios televisivos; Gloria Manson, su mujer, modelo de pasarela poco famosa siempre dispuesta a los más extravagantes acercamientos sexuales; el artista visual, Gabriel Sandler, un niño bien de Polanco cuya rebeldía se expresa a través de su condición de artista (y que permite al autor burlarse, una vez más de este concepto), y que se hospeda en el hotel impulsado por su necesidad de huir de su familia; y, por último, su prima Sofía, que está enamorada de él y le profesa una admiración casi religiosa. De la más diversa índole, todos tienen una razón para estar hospedados en el Hotel Isabel.&lt;br /&gt;El autor teje las diferencias particulares de los personajes a partir de un territorio común: su voluntad de “estar de paso”. Diferencias idiolectales del español se reflejan en Laura Gibellini, española de nacionalidad; en los integrantes de un grupo de rock argentino, y también en las diferencias lingüísticas de los mexicanos de acuerdo al “barrio” al que pertenecen: Polanco, la del Valle, el Centro o Tepito, zonas habitadas por clases sociales distintas. El DF, una ciudad en la que predomina la heterogeneidad exacerbada por las desigualdades socioeconómicas y culturales aledaña a la propuesta homogeneizadora de la industria cultural globalizada. Pero el habla coloquial no sólo remite a la clase social, sino también a la personalidad y las acciones de cada personaje. La violencia se expresa a través de un determinado léxico: “−No chingues, pinche güero, ¿cómo no voy a conocer África?, el apodo me lo puso algún hijo de puta que ni siquiera sabía si Nairobi era una ciudad o una selva, para ese cabrón Nairobi significaba negro culero pateado en el culo, nada más, no te hagas ilusiones” (pág. 61). Entre las consecuencias del abismo entre ricos y pobres, cada vez más profundo, está el crimen organizado, los secuestros, robos, homicidios, la venta de drogas que afectan a todos los habitantes de la megalópolis y los condicionan en la toma de decisiones cotidianas.&lt;br /&gt;Mientras el narrador cuenta su relato, se percata de todos los hombres y mujeres que de alguna manera la sociedad ha olvidado. El protagonista los menciona: el recepcionista, la mucama, el transeúnte, todos tienen un discurso y desean ser escuchados, aunque difícilmente encuentran receptor. La atmósfera de mediocridad se reafirma e invade el texto hasta el mínimo detalle; los personajes que son invisibles a los demás, no destacan de la multitud que habita en las ciudades globales y, sin embargo, el desencanto de la indiferencia del mundo los convierte en seres perversos, carentes de esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras son comprensibles para todos los oídos, incluso para la mesera que en ese momento se encuentra otra vez con ellos sirviendo unos chiles rellenos en caldo de jitomate, “qué buen español habla este güerito”, se entromete ella, una Flora más, una mucama que por el momento es mesera mientras espera ser secretaria, una futura secretaria que no pierde detalle de la conducta del cliente forastero (pág. 61).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de los personajes principales giran todos los seres con aspiraciones mediocres gracias a los cuales la ciudad camina pero cuyo reconocimiento es prácticamente nulo. La globalización los deja fuera, sólo el poder domina el mundo; sin embargo, ellos son el motor de una urbe, y es en la novela, donde el autor permite la libre expresión de sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extranjeros en la Ciudad de México: un alemán, huésped del hotel camina tranquilmente por las calles. Por sus rasgos físicos se hace objeto de todas las miradas. En el centro de la ciudad, los mexicanos en su mayoría son bajos de estatura y morenos, la melena rubia se distingue desde la distancia. El narrador entonces reflexiona sobre la cuestión identitaria de una manera breve pero profunda; así se percata de cómo la nacionalidad sigue siendo, en el siglo XXI, un pretexto para etiquetar a los individuos: “Yo esperaría que en futuro los seres humanos dejarían de ser reconocidos o clasificados por su nacionalidad, pero en los albores del siglo XXI la barbarie no se ha extirpado ni remotamente y para cuestiones prácticas Stefan Wimer, el rubio desgarbado que me ha servido de inspiración para abordar el Hotel Isabel, es un ciudadano alemán (pág. 24). Los discursos nacionalistas que tanto mal causaron en el siglo pasado siguen vigentes en una sociedad estratificada —como es el caso de la mexicana—, donde a través de los extranjeros, de los otros, se acentúan los prejuicios que predominan entre los habitantes. Desde la perspectiva de un extranjero, el DF adquiere un tinte diferente. El alemán, Stefan Wimer, encuentra un refugio allí, en el encanto de lo exótico, pero también le gusta sentirse, verse diferente porque en su país es tan invisible como los retratos de los otros personajes inmersos en la narración. Pero Gabriel Sandler también es parte de los otros, los que no pertenecen a esa zona de la ciudad y la observan con la curiosidad de lo desconocido, pues a pesar de ser mexicanos la realidad experimentada por ellos ha sido otra. &lt;br /&gt;¿Cuántos desayunos continentales podrían ser cubiertos con esos siete millones? Una suma semejante podría servir para invitar a tomar café y pan con mantequilla a toda la población de Chipre, incluidos los turcos, quienes no aceptarían un café de mala calidad. O todos los colimenses que no cuentan con una sola librería respetable en su estado. ¿Y qué decir de las poblaciones más pobres en el sureste de México? Podrían comprar armas y perros exploradores. ¿Estas comunidades desearían café y pan con mantequilla a la cuenta del verdadero y único artista Sandler? Claro que sí, se responde a sí mismo (pág. 32). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La globalización y su propuesta homogeneizadora no alcanzan las arterias del DF, pues la heterogeneidad existente dentro de un país como México hace que de un lugar a otro del país haya contrastes, una gran diversidad. Sin salir de la ciudad de México, se descubre que cada barrio adquiere un matiz propio y un modo de operar particular. El Hotel Isabel está en el corazón de la ciudad, el Centro que el autor describe como un lugar de intercambio constante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Centro acuden los oriundos empujados por una fuerza centrípeta, van lo mismo a una cantina que a comprar una computadora en partes, es una tradición imposible de corromper: descuartizar para más adelante vender en partes, el negocio en plena calle, robar, ofrecer, intercambiar y después encerrarse en una guarida a roer la presa, adaptar el nuevo disco duro, probar las refacciones de segunda clase, una ciudad que no es la de Gabriel Sandler se imaginaba sino otra que respira bajo una coraza de armadillo. Embarga al chico una sensación emocionante, ser un extranjero en su tierra, sí, estar en oriente sin haber dado más que unos pocos pasos, la orfandad repentina que nutrirá su siguiente gran obra: es un afortunado, sin duda. (pág. 66-67).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los individuos del Hotel Isabel tiene una visión particular de la ciudad en relación directa con su procedencia, su historia de vida y sus motivos para estar ahí hospedados: “La ciudad de su experiencia se halla cercada por límites precisos y él observa sus fronteras, impasible y lejano, a la manera del capitán que saborea su puro recargado en la baranda de una embarcación en medio del mar” (pág. 99). La Ciudad de México es una ciudad donde convergen especialmente lo local y lo global. El paisaje urbano se compone de altos edificios, grandes avenidas, vías rápidas, centros comerciales, bares, hoteles y restaurantes de cadenas transnacionales. Hay también un patrimonio histórico producto de su pasado prehispánico y de la época colonial conviviendo con la modernidad. Entre tantas calles se van formando los laberintos de los que en ocasiones es imposible encontrar la salidad. El Hotel se construye en medio de estos laberintos: fuera y dentro de sus puertas existe un misterio que corresponde al lector descifrar. Todo individuo puede registrarse como huésped, si no es que ya lo ha sido.&lt;br /&gt;A los personajes, la suerte los ha abandonado y la vida en una ciudad donde las calles pueden devorarte hace de ellos unos supervivientes. El caos es lo cotidiano mientras el olvido es la única solución para poder existir. En palabras del Boomerang: “Pinche y puta ciudad, todo se lo traga, todo lo vuelve mierda, me hubiera quedado en Córdova y sería presidente municipal” (pág. 108). Los lugares multitudinarios condenan a la invisibilidad a quienes los habitan. Puntos imperceptibles desde un avión donde lo único que se percibe de la ciudad de México es su magnitud, la sensación de un sitio inabarcable donde cualquiera puede perderse.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;BRUSHWOOD, John, La novela mexicana (1967-1982), México, Grijalbo, 1985.&lt;br /&gt;GARCÍA CANCLINI, Néstor, La globalización imaginada, México, Paidós, 1999.&lt;br /&gt;FADANELLI, Guillermo, Hotel DF, México, Mondadori, 2010.&lt;br /&gt;__________________ (2004, 31 de marzo). Ramos, Manuel “Guillermo Fadanelli retrata la ciudad como destino trágico”. El país. Obtenida en la Red mundial el 1 de diciembre de 2010 &lt;http://www.elpais.com/articulo/cultura/Guillermo/Fadanelli/retrata/ciudad/destino/tragico/elpepicul/20040331elpepicul_3/Tes&gt;&lt;br /&gt;MATAS Pons, Álex, La ciudad y su trama. Literatura, modernidad y crítica de la cultura, Madrid, Lengua de Trapo, 2010.&lt;br /&gt;SASSEN, Saskia, Los espectros de la globalización, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2003.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-5012626091431812942?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/5012626091431812942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=5012626091431812942' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/5012626091431812942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/5012626091431812942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2011/05/hotel-megalopolis-guillermo-fadanelli.html' title='HOTEL MEGALÓPOLIS Guillermo Fadanelli, Hotel DF, Mondadori, México, 2010'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-3843951895256315219</id><published>2009-06-25T19:36:00.000-07:00</published><updated>2009-06-25T19:37:41.611-07:00</updated><title type='text'>LO MONSTRUOSO DE NUESTRO SIGLO</title><content type='html'>La felicidad es la búsqueda por antonomasia. El héroe épico que se enfrenta a toda clase de males para alcanzar los tópicos sinónimos de felicidad: la gloria, la princesa y el tesoro. Dotado de espada y de escudo, el héroe se enfrenta a toda clase de quimeras, logrando lo que se ha propuesto no sin antes someterse a una serie de contiendas, el valor, la tenacidad, la perseverancia son cualidades innatas para el protagonista de la historia. Al final, la búsqueda ha terminado: se casará con la princesa, se le hará entrega del tesoro sin haberlo pedido, tendrá el reconocimiento de quienes lo rodean y vivirán felices para siempre. Fin. &lt;br /&gt;El inconsciente colectivo está lleno de estos relatos en todas sus versiones. Los individuos medimos la felicidad en base casi a los mismos parámetros: salud, dinero y amor. Incluso si indagamos un poco en la naturaleza humana, fama y poder se asemejan más al concepto de felicidad, aunque ahora, ese concepto se fragmenta y se disuelve en la posesión, encarnada en diversos objetos. La búsqueda se limita a los instantes de satisfacción que nos ofrecen tan insistentemente los monstruos y las quimeras del siglo XXI: el mercado y la tecnología (eso que llamamos globalización).  Tiempo y espacio han sufrido modificaciones irrefrenables, los seres humanos, en  medio de la vorágine, necesitamos continuar con nuestra búsqueda sólo que en la actualidad, no depende de cómo vayamos armados para hacer frente al enemigo, sino de la actitud que tengamos hacia lo que podría (o no) ser amenazante.&lt;br /&gt;El globo terráqueo gira imparable, los empresarios son los pobladores del mundo, todas las transnacionales tienen sedes aquí y allá: convencer, reproducirse, instalarse, dominar la  mente de los posibles compradores es su principal objetivo, cualquiera que sea el producto que ofrecen. Ciudades que son Megalópolis, ciudades que son periferia, homogeneización, heterogeneidad, a favor o en contra, alienado o rebelde, y los senderos continúan bifurcándose. Encontramos en el marketing un nuevo dictador que permea todas las áreas individuales: comer, vestir, trasladar, salir, comportar, socializar, regalar, observar, dictaminar. Ya lo dice Naomi Klein en su libro No Logo: los seres humanos compramos marcas. ¿Cómo encarar al monstruo de mercado? O mejor dicho ¿queremos luchar contra ese “monstruo”? Si hay una negativa frente a esta cuestión quizá se debe a los instantes de felicidad que satisfacen momentáneamente nuestra búsqueda, fugazmente, rápidamente. Este (anti)héroe se ha cansado de luchar, si va a la moda, come en el fast-food más cercano, tiene el coche con la mejor campaña de publicidad, ve MTV mientras toma Coca-cola, ¿a quién le hace daño? &lt;br /&gt;Desde tiempos inmemoriales el mercado ha sido un protagonista imprescindible en la vida de los seres humanos. La producción artesanal también deseaba remuneración, y dentro de sus posibilidades, llegar al mayor número de individuos. El mundo siempre ha sido un globo sólo que antes se recorría por el mar pero el deseo de expandirse siempre ha sido el mismo. Esa fue la maravilla de descubrir América, la riqueza de las tierras, el intercambio comercial y por tanto, cultural, vertiginoso durante siglos. ¿Qué nos hace más globales en la actualidad? Tiempo y espacio. La comunicación vía Internet ha abierto el mundo. Así de fácil, a un “click” de distancia. Culturas que antes eran completamente ajenas nos resultan conocidas. Alessandro Baricco, en uno de sus ejemplos para ilustrar la globalización, habla de la imagen de los Monjes Tibetanos navegando por la red. Surge a partir de una campaña de IBM en la que unos monjes con un aspecto radiante navegan por Internet, se les ve felices: “De forma sintética, sugiere esa contracción del espacio y del tiempo que sería exactamente el signo distintivo de la globalización: los monjes son algo antiguo y geográficamente muy alejado, y sin embargo navegan por la Red; es decir, convergen felizmente hasta el corazón del mundo, hasta el aquí y el ahora.”   Ante las campañas publicitarias, la gente deja de cuestionarse sobre la fiabilidad de las imágenes que nos bombardean, y sobre todo,  los conceptos que tenemos detrás de todo esto. A nadie le interesa si es verdad que los monjes navegan por Internet, y sin embargo, se vuelve positivo el hecho de que la imagen de la antigüedad encarnada por los monjes esté en contacto con la Red de manera que el resto de la humanidad, puede-debe hacerlo también. Alessandro Baricco concluye esta idea aclarando que los Monjes Tibetanos no navegan por la red.&lt;br /&gt;Hemos creado necesidades que son las que nos satisfacen y nos regalan los instantes de felicidad. ¿Qué sería de nosotros sin el google, el facebook, el chat? A veces podemos quedarnos por horas frente al monitor, ante la duda, la Wikipedia, ante la soledad, el chat, ante el ser social, el facebook, lo único que no garantiza la red de nuestros parámetros de felicidad es la salud, porque de alguna manera, algo de dinero tienes que tener para saber que la palabra “navegar” ya no requiere de aventurarse al mar; y el amor, sino te lo garantiza por lo menos te abre una puerta al mundo que quieren mostrar los otros, mientras estés conectado, la temible soledad parecerá difuminada entre las teclas de la computadora. Es por eso que resulta casi paradójico enfrentarse con las quimeras del siglo XXI. Si la globalización nos ofrece una masa homogénea, cómoda y satisfactoria, si se ha convertido en una imparable bola de nieve, ¿por qué quedarnos fuera? &lt;br /&gt;Los monstruos dan miedo. Los temores de nuestro siglo están afincados en las catástrofes producto del maltrato a la Madre Naturaleza, resultado de las ideologías de los hombres que no encuentran puntos de convergencia, un miedo que surge desde la bomba atómica a que un lugar seamos todos. Pero también está el temor cotidiano, el de la homogeneización, el de ser alienados por las grandes transnacionales sin pararnos a pensar que es complicado que esto suceda cuando todavía hay millones de seres humanos que no se dan por aludidos cuando hablamos de las transnacionales, las marcas o la red. El mundo sigue siendo heterogéneo aunque en nuestro microcosmos nos hayamos convencido de lo contrario. ¿Qué va a hacer el héroe, entonces? ¿Cómo conseguirá la recompensa? ¿Qué no termina el cuento cuando se casan? Quedarnos con la felicidad instantánea que vamos encontrando en el aquí y el ahora puede ser un buen comienzo, la consciencia de que no somos los únicos, de lo efímero de la vida, aunque no vivamos felices para siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-3843951895256315219?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/3843951895256315219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=3843951895256315219' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/3843951895256315219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/3843951895256315219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2009/06/lo-monstruoso-de-nuestro-siglo.html' title='LO MONSTRUOSO DE NUESTRO SIGLO'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-421499615700548218</id><published>2009-05-18T19:40:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T19:41:46.816-07:00</updated><title type='text'>El adiós de un poeta</title><content type='html'>El poeta uruguayo Mario Benedetti falleció el domingo 17 de mayo a los 88 años de edad. Recordado no sólo por su literatura sino por la calidad humana que confirman todos los que le conocieron a lo largo de su vida. Su época de juventud fue una explosión de ideologías a las que él sobrevivió con libertad y con la confianza absoluta en el ser humano. La igualdad y los derechos del hombre fueron reflejados en su literatura. Un poeta, el poeta que entendió el poder transformador de la literatura, que se humanizó en cada uno de sus versos, desterritorializó sus textos y los entregó a sus lectores. En el vasto universo literario podemos afirmar pocas cosas en común, una de ellas: Benedetti. Siempre sorprendió en él su capacidad para permear en las nuevas generaciones, los jóvenes durante diferentes épocas han mantenido la poesía de Benedetti viva, latente, tanto como el buen humor del que hacía gala el poeta, ¿será por qué es en la época adolescente dónde los sentimientos a “flor de piel” nos identifican con la poética de Benedetti? No es esta una época en los individuos menos importante que las otras, leer poemas donde triunfa el amor, la amistad, la lealtad: “Tus manos son mi caricia/mis acordes cotidianos;/te quiero porque tus manos/trabajan por la justicia.” Aunque su literatura ha explorado prácticamente todos los géneros: cuentos, ensayos, novelas, teatro, incluso el cine y la música; el primero, con La tregua (1974 y 2003), novela que fue llevada a la pantalla grande y nominada al Oscar como mejor película extranjera, o El lado oscuro del corazón (1992), entre otras; el segundo, con Joan Manuel Serrat que en 1985 musicalizó la poesía de Benedetti con el disco El sur. Poeta que vivió tantos años en el exilio y que ahora lo lloran en las capillas de Montevideo. Y si bien sus poemas de amor o el amor hecho poema que se hizo música, nos hacen pensar en un hombre lleno de sensibilidad, cabe decir que él tenía su propia “luz”, Luz, su esposa con la que estuvo casado 60 años (ella murió en 2006), a partir de su muerte, la salud del escritor comenzó a deteriorarse. Durante el exilio del poeta, vivieron muchos años separados, Luz permaneció en Uruguay cuidando de las madres de ambos. Ha muerto el hombre pero no la poesía, es esta la magia de la literatura, su poder inmortal que puede continuar invadiendo los celulares de los jóvenes en una espiral interminable. 19 de mayo se entierra al poeta, pero le rendimos homenaje cada vez que evocamos sus poemas: “Pongo estos seis versos en mi botella al mar/con el secreto designio de que algún día/llegue a una playa casi desierta/y un niño la encuentre y la destape/y en lugar de versos extraiga piedritas/y socorros y alertas y caracoles.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-421499615700548218?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/421499615700548218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=421499615700548218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/421499615700548218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/421499615700548218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2009/05/el-adios-de-un-poeta.html' title='El adiós de un poeta'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-665217386047016899</id><published>2009-05-08T12:02:00.000-07:00</published><updated>2009-05-08T12:03:39.359-07:00</updated><title type='text'>TEORÍA DE LA AFRENTA de Armando González Torres</title><content type='html'>La poesía libre es la que viaja en la forma que dictan sus versos, por eso la teoría de la afrenta de Armando González Torres es una prosa poética que atrapa todo ese conocimiento especulativo que se atreve a desafiar a los géneros. Es prosa que contiene al poema, poesías que cuentan historias, historias que le guiñen el ojo a la narrativa, con tintes de aforismos que dictaminan una forma de ver al ser humano.&lt;br /&gt;La voz que es un yo, un tú, un él, un todos o ninguno, que viaja en el tiempo, que adquiere un tono épico o confesional o violento, que explora a la literatura, al ser humano, al intelecto que da forma a la teoría que se bifurca. La gama de personajes nos entrega un héroe edificado en un lenguaje que reconstruye civilizaciones, que aterriza en la desesperanza de la destrucción, que reclama a sus dioses la impotencia de la derrota, dioses que son tan paganos que se “exilian en departamentos” mientras que el héroe al final de la batalla sólo quiere reconocerse en un espejo que retrata la incertidumbre que se crea ante la posibilidad del retorno al lugar de origen que con la distancia se perfila desconocido. En estas páginas camaleónicas cabe el héroe pero también el mártir que “finge y soporta” como única vía para tolerar el mundo profano y corrupto, el bicho que se ha convertido en Gregorio, los mamarrachos respetables o los teporochos que necesitan de un “planeta lánguido” para expresarse correctamente. El nómada se define a sí mismo en el acto confesional de quien parte maldiciendo la tierra a la que prefiere mirar con nostalgia que volver a habitarla mientras que la esperanza se vislumbra en las necesidades de un adicto. La voz que se contrapone entre una página y la siguiente, la voz perdida que asciende en su imaginario a un estado casi hipnótico frente a la voz que evoca el desastre pero que llega al mismo estado placentero de quien se encuentra en “medio de un bosque afable”. Una voz que explora lo más recóndito del ser humano, que crea personajes o que se descompone descaradamente mostrándonos las perspectivas más simples de una historia, el narrador, ella, él. Nos está vedado el pensamiento del otro, estamos condenados a la interpretación de nuestros semejantes para la supervivencia en medio de un lenguaje vulnerable ante el engaño.&lt;br /&gt;¿Qué es la afrenta? La vergüenza, el deshonor ante un agravio que va de la intimación al castigo de la ley. ¿Qué es la teoría de la afrenta? Es un hombre que lastima, que ha sido lastimado, es una mujer herida por los otros, los que la rodean, una mujer que reclama a un hombre, un hombre que se justifica, es el poder verbal que se transmite entre los seres humanos y del que somos incapaces de medir sus consecuencias, dice el autor: “las palabras se escapan, adquieren su propia consistencia y destilan su propio veneno y nosotros sólo somos sombras sordas que se orientan con  las señas de un léxico hechizado”. Es la afrenta poética este libro que nos contagia del poder de la palabra a través de la poesía cuyo máximo poder radica en la resignificación del mundo. En la escritura puede habitar el nihilismo de no hallar ninguna verdad fiable, pero también ofrece esa esperanza de acercarnos a lo perdurable cuando las palabras logran salvarse de todo aquello que las corrompe, las utiliza, las prostituye mientras que ellas traicionan incluso al ser que las trajo al mundo y son capaces de establecer su morada en todo aquél que se atreva a descubrirlas, a interpretarlas, a apropiárselas.&lt;br /&gt;Siempre que un héroe emprende una búsqueda llega el momento de la prueba. El maestro toma el mando de la voz para darle al lector la recopilación de las notas que debe haber tomado en el camino hasta ahora recorrido, el atrevimiento de reconocer el hartazgo protocolario se hace evidente, el lector sabe por fin que todo intento de interpretar el pasado es una falacia y que las predicciones futuras son las únicas que contienen un halo de optimismo. El lenguaje se puebla de reminiscencias religiosas que acentúan una doctrina que ofrece conclusiones inconclusas, el ser que se pierde y que intenta reconstruirse mediante la memoria sin saber si el resultado es verás, cito: “¡Ah, pero nunca sabrás si ese que encontraste era el que buscabas!”. Lo efímero de la vida nos remite a la muerte, al desgaste físico de los seres humanos que se asemeja a la agonía de un animal. Si tuviéramos que encontrar una clave estaría en dejar de lado la cobardía, no arriesgar se traduce en el desperdicio de quien deja “podrir en la nevera” lo que pudo haber sido.&lt;br /&gt;Una lectura desafiante, trasgresora, una ráfaga repentina, una sacudida para los lectores que descubren en esta teoría la belleza de la poesía entrecruzada con las verdades reveladas violentamente que lejos de deshumanizar nos trasladan a los confines del ser humano, nosotros, que estamos rodeados de eso, de signos que se interpretan, se traducen, se confunden y que dan fe a esta teoría de la afrenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-665217386047016899?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/665217386047016899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=665217386047016899' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/665217386047016899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/665217386047016899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2009/05/teoria-de-la-afrenta-de-armando.html' title='TEORÍA DE LA AFRENTA de Armando González Torres'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-2250521356631962999</id><published>2009-05-08T12:01:00.000-07:00</published><updated>2009-05-08T12:02:32.831-07:00</updated><title type='text'>CABALLOS EN PRADERAS MAGENTAS DE ERNESTO LUMBRERAS</title><content type='html'>“La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro.” Octavio Paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incursionar en  la lectura de aquello que se precie de ser poesía es abrir la puerta hacia un modo de resignificar lo que nos rodea. Caballos en praderas magentas recorre la trayectoria de la poesía de Ernesto Lumbreras de 1986 a 1998, una recopilación de textos que nos permite reconocer la voz poética a través del tiempo y de las diferentes temáticas que han sido objeto de reflexión del poeta que nos abre su postura hacia el mundo exterior pero también a un mundo interior, al psicológico que retrata testimonios, experiencias, emociones, obsesiones que se desglosan en un discurso poético en el que converge lo antagónico. Dice el poeta: “La escritura es un diapasón gradual: fidelidad, incertidumbre, subversión, ruptura. La escritura en un plano electivo: lo continuo, lo indivisible, lo homogéneo, lo fragmentario, lo múltiple.” En ese diapasón los conceptos opuestos se entretejen, se yuxtaponen e invitan al lector a reflexionar por la vía del conocimiento. El poeta transforma la soledad en el espacio propicio para verbalizar los hallazgos que su detallada observación del mundo le ha ido revelando. Un mundo en el que la naturaleza se personifica, se reinventa, donde “Agosto es un santo a la orilla del río”, “Noviembre es una hoguera con dos niños en torno de sus llamas” o “El verano es una fruta en la hierba, una religión para quien menciona tu nombre y se relame los labios…” La lírica se construye rodeada de un hermetismo que comunica lo incomunicable, las palabras y sus significados se vuelven insustituibles. Dice el poeta: “Amar es sospechar del silencio,/dar la sangre por los ojos,/construirse a deshoras/sin preguntar los nombres.” La postura metafísica que a veces adopta el poeta se convierte en un reto para el lector, una invitación a la reflexión, al estímulo de su inteligencia, dice el poeta: “El ojo de la belleza es unívoco. En su recepción liminar todo sedimento de conciencia es mímesis. Dominada la memoria, el cortejo del observador modula un lenguaje. ¿Para invocarla? No, más allá de la simulación del lenguaje de la belleza consumado prevalece como presencia.”&lt;br /&gt;La extrarreferencialidad delata al poeta como un ávido lector: María Zambrano, Robert Frost, María Rilke. Su fervor por Borges retrata singulares versos lúdico-especulativos recreando una fantasía construida por símbolos teológicos. Confesiones, sacrificios, pregones, alabanzas, resurrección adquieren un significado cuyo sentido responde a la cosmogonía poética. Es el poeta y su deseo de ascender al cielo, al absoluto, y la necesidad de descender para convertir en palabras su experiencia, el poeta sabe que es en la poesía donde existe la posibilidad de devolver al mundo la sacralidad casi extraviada. Dios ha sido expulsado de un cielo, cielo que deja la posibilidad abierta al imaginario para retratarlo, pero cielo es también el libro que el lector tiene entre sus manos, el poeta transgrede el texto creando una metaficción de la que el lector se vuelve cómplice y el poeta creador omnisciente de un cielo del que sólo él es autor. &lt;br /&gt;Es el poeta el encargado de elegir las palabras, de transformarlas y dotarlas de nuevo significado, acortando en la poesía la distancia entre el hombre y la realidad. La poesía nos regala una nueva forma de ver el mundo. El poeta encuentra la forma que contendrá sus palabras, versos, prosa poética, extensión, división, en labios del poeta al verano se le llama desasosiego de una muchacha ahogada de un nombre repetido en sueños, se apetece el mar o los caballos pasean en praderas magentas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-2250521356631962999?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/2250521356631962999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=2250521356631962999' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/2250521356631962999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/2250521356631962999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2009/05/caballos-en-praderas-magentas-de.html' title='CABALLOS EN PRADERAS MAGENTAS DE ERNESTO LUMBRERAS'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9033744205883894639.post-7983222702725727183</id><published>2009-05-04T07:06:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T07:07:55.178-07:00</updated><title type='text'>Cuando el destino nos alcanza...</title><content type='html'>Un día despertamos y pensamos que estamos envueltos en una rutina, el agobio de los horarios, el tráfico, las horas para comer, la tarea, en fin, hastiados soñando con las vacaciones. Otro día despertamos y todo eso se ha ido. Lo que pareciera el inicio de un relato se ha convertido en nuestras vidas en las últimas semanas, la influenza A H1N1 atacó por sorpresa a la ciudadanía. Medidas extremas, se suspenden las clases, la mayoría de las actividades, la interacción humana, la ciudad más grande del mundo se paraliza y en otras partes de la República, también se siente la sensación de pausa. Y sí, después de varios días, aquello que resultaba una copia calca del día anterior se vuelve motivo de nostalgia. Los muros quedan grandes pero se compensa el hecho de poder pasar unos días en familia, quizá de redescubrir muchas cosas de las personas con las que convivimos diariamente, hacer actividades antes olvidadas, recordar cómo es “entretener a los niños”. A veces la paranoia se hace presente y ante cualquier estornudo el resto reacciona, el que presenta síntomas de gripe es el que trae la bomba, así que nada nos cuesta seguir las indicaciones y tomar las medidas de sanidad que nos pide el gobierno. Algunos nos preguntábamos, y si son tan sencillas, ¿por qué parece que no todo el mundo las sigue? Porque existe una segunda opción: la de los conspiradores. Hay quienes están seguros de que esto es una tomadura de pelo, un plan del gobierno, la OMS, los países del Primer Mundo para desviar la atención de la crisis mundial. Esas conspiraciones que han existido a lo largo de la historia tanto como la vida real, desde que Elvis Presley se toma un café con Pedro Infante; o que existe un ser híbrido llamado Chupacabras; hasta las más elaboradas como el caso Colosio. En un ataque de soberbia erudición, hay todo un sector que afirma que el gobierno nos engaña y que debemos estar alerta. Para ellos, es más fácil pensar que tantos países se pusieron de acuerdo para hacer un montaje de esta magnitud, y que México se prestó a ser el país más afectado, sí, el que ha tenido parada su economía por días, el que sufre discriminación internacional, el que tiene la industria turística congelada y no sabemos cuánto tiempo tarde en sanar. Sí, se puede pensar en esa teoría de la conspiración, pero también podemos optar por ser conscientes de que los virus existen, son mutantes, se investiga su comportamiento y que nuestra mejor opción es evitar que se propague con medidas sencillas, y son sencillas porque lo más importante es nuestra salud y la de nuestros seres queridos, y esto, podría abrir mejor una reflexión hacía la manera en que los seres humanos nos hemos ensañado con nuestro planeta, un día Mamá Naturaleza podría cansarse de tantos azotes y entonces sí, ni el mejor creador de mundos habrá podido prever las consecuencias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9033744205883894639-7983222702725727183?l=sinestesia-global.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/feeds/7983222702725727183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9033744205883894639&amp;postID=7983222702725727183' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/7983222702725727183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9033744205883894639/posts/default/7983222702725727183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sinestesia-global.blogspot.com/2009/05/cuando-el-destino-nos-alcanza.html' title='Cuando el destino nos alcanza...'/><author><name>Ro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11833977995148274179</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
